miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Primavera?



“La primavera en París es a menudo una prolongación del invierno: lluviosa, fangosa y sucia. El verano es casi siempre desagradable: la ciudad es ruidosa y polvorienta, los calores intensos nunca duran mucho, al cabo de dos o tres días terminan en una tormenta seguida de un enfriamiento brutal.” 
Dice Houellebecq en El Mapa y el territorio, en Inglaterra es igual, ya es 16 de Mayo y seguimos sin pasar la barrera de los 15 ºC, lo peor es que ya hasta me estoy acostumbrando. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Non Linear Reading


Prendo mi laptop (cada vez más lenta), abro Facebook, gmail, varios periódicos, varias revistas, tumblr… y ahí es cuando me pierdo. No estoy segura de porqué se dice “navegar en la red” si para mi más que navegar se me hace una especie de efecto tipo Tarzán saltando de cuerda en cuerda (o rama y rama, o blog y blog), en el que antes de terminar lo que estás viendo encuentras algo más que te llama la atención y “saltas”, dejando la otra abierta esperando regresar, pero luego pasa lo mismo y así vas brincando de un blog a otro, de una revista a otra, de una página a otra hasta que llega el momento de apagar tu computadora y tienes como un millón de pestañas abiertas, almacenas en tus bookmarks las que puedas (o que si te acuerdas que es lo que estabas viendo ahí), y empiezas a cerrar. Siempre digo que no lo vuelo a hacer, que voy a tratar de ser más ordenada, no cambiar hasta no terminar de leer (o ver). Pero siempre llega el momento en que de pronto te acuerdas de algo y abres otra pestaña.
Todo esto me hacía (¿o hace?) pensar que a veces pierdo mucho tiempo en Internet. Que debería de ponerme a leer un libro en lugar de todo ese tiempo que le dedico a tratar de absorber todas esas fotos que veo en los blogs, a veces son fotos, de comida, otras de ropa, de muebles, de casas, retratos, lo que sea, o a tratar de leer todos los datos curiosos que me encuentro, o leer todas las noticias.  Pero después me dí cuenta que no solo pasa con Internet. El otro día en la biblioteca de la universidad, me subí al último piso (porqué si no es imposible encontrar un elevador vacío para bajar), he iba dispuesta a ponerme a estudiar para mi examen de Ecuaciones Diferenciales, cuando me crucé por el pasillo (“casualmente”) que tiene todas las últimas ediciones de las revistas de arte Frieze, Art Review, Artforum y la que se les antoje. Agarré esas tres y me senté a leer (o ver), abandonando un poco la idea de estudiar o más bien tratando de hacerme a la idea de estudiar. Y ahí fue (en Frieze) donde encontré un artículo que halaba precisamente de esto, y no podía evitar sentirme identificada, y lo leí todo (sí todo) hasta el final.
Aquí está el link, pero creo que no se puede leer a menos que no estés inscrito en la revista. http://www.frieze.com/issue/article/books2027/
Me gustan las ecuaciones no lineales, siempre tienen más sorpresas y formas más divertidas, también me gusta la idea de cambiar un poco las variables, ahora puedes leer imágenes y no solo letras, al final se disfrutan igual. Así que por lo tanto yo voy a seguir brincando de cuerda en cuerda. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Tiempo libre para un Stir-Fry



-“Just wait a little bit more kids, mommy wants to take a couple of more food pictures

Eso fue lo que me dijo B el otro día en la cocina, mientras me veía arreglar todos los ingredientes, cambiar de lugar los jitomates, y tomar muchas fotos, muchas. Decía que mis hijos se van a morir de hambre en lo que esperan a que yo termine de hacer de comer, o mas bien, de tomar las fotos porque al final cocinar es lo más rápido.

Como ya había escrito antes, desde que llegué aquí (a estudiar la maestría en Essex, para los que no sepan qué o dónde es aquí), cocinar y tomar fotos (no necesariamente siempre de comida) se ha convertido en mi mayor entretención. Los días en el pueblo pueden ser muy largos, todo cierra temprano y trato de escapar de mi cuartito lo más que puedo, así que muchas veces me encuentran en la cocina.

En fin, como cada vez le dedico más tiempo a esto quería compartirlo más y no solo subir la foto a Instagram (que deberían de ver todo lo que me tardo en decidir, cuál, cuáles o combinación de las anteriores y con que filtro subirlas) sino ahora también compartir la receta. De hecho ahora que me acuerdo le desde hace mucho le debo a C la del risotto.

Aquí les va la receta de mi último descubrimiento, un Stir-Fry de espárragos, espinacas y tofu. Pueden mezclar las verduras que quieran, la receta original venía con brócolis pero como no tenía le puse pimiento rojo que me encanta (y quedó muy bien). La verdad casi ni se necesita receta de tan fácil que es, casi casi nada más es tener todo picado y echarlo al wok. Pero aquí les van los pequeños secretos que creo que ayudaron a quedara delicioso. Ah! Y eso sí antes de empezar a poner las verduras y el tofu en el wok hay que tener todo picado y muy cerca de la estufa porque esto es rapidísimo.

¿Qué necesitan?  (para dos personas)

  •  aceite de oliva
  • sal
  •  200g de Tofu firme
  •  2 cebollas verdes, en rebanadas finas.
  • 1 cucharada de jengibre
  • espárragos al gusto (pues ahí calculen cuantos quieren cada quien jeje)
  •  2 gajos de ajo picados.
  • Unos cuantos manojos de espinacas
  •  La cáscara y el jugo de un limón
  • Unas cuantas hojas de menta y albahaca frescas.


¿Cómo hacerlo? ¡Facilísimo!

  • Primero que nada preparen todo, eso implica picar todas las verduras en cuadritos o en rebanadas finas según cada uno, y tenerlo todo a la mano a lado del wok. 
  • Calienten un poco de aceite en el wok y pongan el tofu “until Golden”  o hasta que se ponga como bronceadito.  Sáquenlo del wok y déjenlo en un plato a lado.
  • Agreguen ahora un poco más de aceite y en cuanto esté caliente agreguen las cebollas, el jengibre, los espárragos y cualquier otra verdura que hayan escogido y la sal. Stir-fry por un minuto más o menos, y después agreguen el ajo y las espinacas por otro minuto más (les digo que esto es muy rápido).
  • Regresen el tofu al wok, y viertan el jugo del limón y la cáscara. Cocinen por otros 30 segundos mezclando todo. 
  • Sáquenlo del wok y aquí es donde está el secreto, pónganle las hojas de menta y albahaca y sabe buenísimo.


Por cierto, que lindo está el último disco de Beach House. Hoy tuve la presentación de mi propuesta de investigación, un modelo para poder invertir en arte, me fue muy bien, pero eso es otra historia. 

sábado, 28 de abril de 2012

Una hora de comida.



A y B no se conocían, o al menos eso creían. Quedaron de verse a las 2 de la tarde afuera de la parada del metro, era la hora de comida de B, A estaba sola de vacaciones así que no tenía problemas ni con la hora ni el lugar.

Cinco minutos antes de la hora acordada, A llegó a la estación, no estaba segura de donde quedarse, B podía salir de cualquier lado. Se recargó en un poste justo a la salida de las escaleras, sacó el libro que traía en su bolsa y se puso a “leer”, “leer” porqué cada dos palabras levantaba la mirada buscando a B, sin conocerlo. Pocos minutos después, salió B, justo enfrente de donde lo esperaba, estaba vestido con una chamarra de piel negra, era alto y flaco, muy alto (muy flaco). Eso le gustó a A, estaba más nerviosa de lo que esperaba.

Se saludaron como viejos conocidos que se encuentran casualmente y empezaron a caminar. A no sabía ni a dónde iba, seguía a B en cada vuelta a la derecha o sorpresivo cruce de calle, iban a comer hamburguesas, ese era el plan y era lo único que sabía. De pronto B se para enfrente de un local muy pequeño “Hamburguesas Donoso”, el lugar no tenía ni mesas para sentarse pero estaba lleno.

-“Estas son las mejores hamburguesas de la ciudad”, dijo B.

Y lo eran. Comer una hamburguesa  no es tarea fácil, y menos si lo haces parado. Además A se sentía extremadamente chica parada a lado de B. Mientras comían no platicaron mucho, a lo mejor del clima, museos a los que A había ido y cosas muy en general. Entonces A vio algo que trato de ignorar y se concentró en terminar la hamburguesa tratando de evitar llenarse los dedos de catsup.

Todavía quedaba tiempo para un café, así que caminaron al más cercano. A pidió un café cortado, B uno solo, o ¿fue al revés? El caso es que estaban ahí en el café casi vacío sentados con dos tazas en la mesa, como escena de Jarmush. Hablaron de películas, libros, conciertos, viajes, amores y desamores, una serie de aventuras que A empezó a contar emocionada como si platicara con un amigo de hace años. Se sentía algo, sorprendían una serie de coincidencias y similitudes. Donde B tenía un lunar A tenía una cicatriz. Contrastes, reseñas, como todo se ligaba. ¿Qué los había llevado a estar ahí?, era lo que permanecía un misterio. Hay gente que simplemente se tiene que conocer. Fueron solo 15 minutos los que estuvieron ahí sentados, pero parecieron tardes de plática. A veces los minutos transcurren de forma irregular.

El tiempo se acababa, se despidieron en la estación, A iba hacia un lado y B al lado opuesto. Esperando cada quien de un lado de la vía del metro se veían y despedían con la mano nuevamente, en eso llegó el vagón de A y B desapareció. Esa fue la última vez que se vieron, una hora, la hora de comida.

Lo que A y B no sabían es que este fue solo uno de los muchos encuentros que iban a llegar a tener. No hay manera de organizarlos cronológicamente, no tendrían sentido, se interexcluyen, plantean situaciones que se contraponen pero es inevitable pensar que A y B son siempre las mismas personas, a veces el amor nunca llega y otras ya se va, unas veces no se soportan, otras son grandes amigos, a veces se cruzan en la calle sin reconocerse, o solo se sonríen.  En conjunto parecen sugerir la existencia de una historia difícil de narrar , una historia que es, tal vez, la integral de todas los posibles encuentros (potencialmente infinitos) de dos personas que se encuentran, se gustan. 

Sobre experiencias y ecuaciones.





La riqueza inagotable de la experiencia humana, esa que siempre escapará a la simplificación de las ecuaciones y modelos. 

miércoles, 18 de abril de 2012

¿Ventana o pasillo?



Nunca había viajado por easyjet (o creo que sí pero hace tanto que no me acordaba), y cual fue mi sorpresa que cuando al entrar al avión podía sentarme en donde yo quisiera. ¿En dónde quiera? Sí, señorita, en donde quiera. Conforme iba avanzando por los pasillos buscando lugar, note que las ventanas eran las que estaban más ocupadas. En el dilema de ventana o pasillo creo que yo ya lo tengo bastante decidido. En la ventana, puedes dormir mejor (según yo si te recargas contra la “pared”), puedes ver el paisaje ( muchas nubes casi siempre), siempre y cuando no estés dormido y puedes tomar la tradicional foto del ala del avión. Pero, y para mi esto es un gran pero, no puedes salir, no puedo evitar la sensación de sentirte medio atrapado, quiere ir al baño y mínimo tienes que despertar, mover o brincar a dos personas. Por eso ahora siempre escojo pasillo. Primero pensé en sentarme en una fila en la que ya estuvieran los otros dos ocupados, así ya sabía quienes iban a ser mis compañeros para el par de horas de viaje y no me tenía que parar si venía alguien más. Pero al final decidí sentarme en uno en el que solo estaba ocupada la ventana, dejando el de en medio vacío y esperando a que a todos los que llegaron después de mi les diera flojera pedirme que me levantara y al final se quedara vacío, y así fue.

En fin, venía yo cómodamente sentada en el vuelo de regreso de Madrid a Londres con mi asiento y medio (pues sí, el de en medio lo compartimos equitativamente yo y la de la ventana), terminando de leer las últimas páginas que guardé de Freedom, de Jonathan Franzen, lo terminé justo cuando el piloto anunciaba que estaba empezando el descenso, entre unas cuantas “lagrimas de cocodrilo” y moqueo de la emoción (del libro, no del aterrizaje, ni del fin de las vacaciones).

Es el tercer libro que leo de Franzen, A me lo recomendó mucho me decía que era mucho mejor al de The Corrections. L me dijo que no le gustó, o que no se comparaba con The Corrections. A mi, me entretuvo, pero finalmente creo que usa un poco la misma fórmula, la familia americana disfuncional, llena de secretos, mañas y estereotipos. Pero no cabe duda que tiene una gran habilidad para contar con humor lo que en realidad es una tragedia. Tragedy rewritten as a farce, como el mismo escribe en The Corrections. Si no fuera porque en el inter leí The discomfort zone, que es una especie de su autobiografía, no entendería su excesiva obsesión por los pájaros. Porque en la novela se la pasa la mitad del tiempo, hablando, planeando, describiendo, como Walter invierte todos sus esfuerzos en tratar de salvar a un pájaro, sí solo una especie, ¡un pájaro!

La trama va algo así, unos amigos, el nerd, el rockero, les gusta la misma chica deportista, a ella, le gusta el rockero, termina con el nerd. Crecen y todo se complica. Igual la recomiendo, disfruto la forma en la que Franzen cuenta la historia. En la que según creo trata de hasta donde llega nuestra libertad de hacer lo que queramos, y en el impacto que tiene en los demás cuando cruzas de un lado al otro, en de cómo diagramas de Venn, a veces es inevitable entrar al círculo del otro.  


Los dejo con las hojas que doblé.

She was like an imaginary friend who happened to be visible.

Based on her inability to recall her state of consciousness in her first three years at college, the autobiographer suspects she simply didn’t have a state of consciousness. She had the sensation of being awake but in fact she must have been sleepwalking.

…, because serious fans always need to feel uniquely connected to the object of their fandom; they jealously guard those points of connection, however tiny or imaginary, that justify the feeling of uniqueness.

The first minute of the workday reminds you of all the other minutes that a day consists of, and it is never good to think of minutes as individuals. Only after other minutes have joined the naked, lonely first minute does the day become more safely integrated in its dayness.

I admire your capacity for admiring.

But nothing disturbs the feeling of specialness like the presence of other human feeling identically special.

It was another state of emergency, it was no hour of  no day, it was desperate.

“What time is it now?”
“Two seventeen,” he marveled. It was the strangest time he’d seen in his entire life.

After all his great longing, which was infinite in scope, he was in bed with a particular finite girl who was very pretty and brilliant and committed but also messy and not kind of cook.

This is what you get with me. You knew that. I’m not like other girls. I’m a freak like you’re a freak , just in a different way. I made that clear, didn’t I? 

lunes, 16 de abril de 2012

Entre Cilantro y Perejil



Además de muchas otras cosas, aquí he aprendido a cocinar, todo empezó por necesidad, un libro de recetas y un riquísimo (más para haber sido el primero) risotto de brócoli y pimientos al limón. Pensé, ¿qué tan difícil puede ser seguir una receta?, compras todo lo que te dicen, lo mezclas en el orden que te dicen y esperas el tiempo indicado, mientras no te salgas del camino lo más probable es que te salga algo bastante bien. Y así empecé, siguiendo todo paso a paso, a veces no tenía idea ni que hierba era la que compraba, ¿dill es eneldo, ese que mi mamá le pone al salmón? o ¿Rosemary lo mismo que Romero? O no entendía porqué me pedían que le echara una cucharada de azúcar con soya a mi stir fry, pero igual lo hacía.  Poco a poco fui identificando los sabores, nombres, y que combinaba con que, hasta que empecé a experimentar un poco con las mezclas. El tomillo sabe riquísimo con pescado o pollo, el cebollino mezclado con crema o queso fresco, el cilantro le da un toque especial a las ensaladas y es perfecto para el ceviche, el perejil con las verduras, el romero con carne y risottos, y obviamente el eneldo (que finalmente sí era dill) con el Salmón.
Compré el frasco de comino el día que se me ocurrió hacer el “Quick Chicken Tagine” de Jamie Oliver, cuando leí la descripción en frasco me sorprendió ver que decía: Ideal para currys y Mexican Dishes. ¿Mexican Dishes? Según yo nunca lo había probado, pero al momento que identifiqué el sabor me dí cuenta que andaba en varias salsas por ahí. Y entonces el comino se volvió un viejo conocido, me dio gusto reconocerlo en Marruecos, aunque después me lo encontraba hasta en la sopa (literalmente). En lugar de sal y pimienta, siempre había sal, páprika y comino.
 Pero además de eso empezaron las fotos, que debo confesar que es la parte que más me gusta, acomodar los ingredientes, los colores, las composiciones y documentar el proceso paso a paso (hasta me ha hecho mejor cocinera, con tal de que salga bonito en la foto me pongo a partir todo en cuadritos chiquitos).  
 Ahora el libro de recetas ya quedó un poco abandonado, la mayoría ya fueron hechas dos veces; lo que descubrí fue un mundo de blogs de cocina, de mucha gente a la que como yo les gusta cocinar, compartir las recetas y tomar fotos, muchas fotos. Me acuerdo hace un par de años cuando A me decía que estaría bien que intentara cocinar, que buscara recetas en Internet, nunca lo hice. Ahora me paso horas viendo fotos y anotando recetas, planeando que es lo siguiente que voy a hacer.
El domingo A y yo fuimos caminando a Wivenhoe para comer Brunch (¿brunchear?) en el restaurante más lindo del pueblo. Nuestro plan original eran los blueberry pancakes, pero los cambiamos por unos riquísimos San Diego scramble eggs, con chorizo, pimientos, hongos y aguacate (¿cómo decir que no al aguacate?), acompañados de unas papas deliciosas, cuando las probé supe que tenían Romero.  Esto a penas empieza.