domingo, 8 de abril de 2012

lunes, 5 de marzo de 2012

Todavía no es primavera.


Hoy me paré a las 8:00 am dispuesta a salir a correr, lo primero que hago es checar el clima, dice que está lloviendo, me asomo en la ventana, no está lloviendo. Me visto, me pongo los tennis, la chamarra que me regalo B en navidad (para que saliera a correr aunque estuviera lloviendo), agarro mi ipod, bajo las escaleras escogiendo que voy a escuchar, llego a la puerta, la abro doy un paso,me empuja el aire,  doy la vuelta y me regreso. Todavía no es primavera. Regresé a hacer yoga en mi cuarto.

sábado, 3 de marzo de 2012

Melancholia.


La primera vez que vi Melancholia fue un domingo a las 11 de la noche en Cuevana en mi cuarto mientras me comía un delicioso Chunky Monkey deBen & Jerry’s. Estaba muy distraída, llegó un momento en el que sentía que ya no estaba entendiendo nada, entonces en otra ventana me puse a buscar reseñas de la película (sí J, la primera que busqué fue la tuya), todo esto mientras en la ventana de atrás yo seguía perdiéndome escenas claves (y no claves) de la película. En fin, leí un poco más, seguía sin entender y al final la terminé de ver sin encontrarle mucho sentido. Podía tacharla de mi checklist,y ya, pero para mi no se comparaba con la de Anticristo.
La segunda vez que vi Melancholia fue el jueves pasado, también en Cuevana, pero esta vez en lugar de helado era un delicioso Camembert acompañado de galletas y vino tinto, y ahora no estaba sola, sino con A, B y N (no C), en el cuarto de A. Reconozco que seguía un poco distraída, tratando de alcanzar de vez en cuando la silla en donde estaba el plato con el queso y las galletas. Ahora entendí todo, o al menos eso creo. Es una película del fin del mundo, y el fin del mundo no va a ser como “El día de la Independencia” (o cualquier película del estilo en la que Will Smith esté tratando de salvar Nueva York), el fin del mundo va a llegar un día cualquiera, y como dice Justine, después no hay nada más y al final estamos solos, pero en el fondo se siente esa atmosfera de melancolía. Todavía me acuerdo de cuando era niña y de repente me caía el veinte de lo que era morirme, o el fin del mundo, me ponía toda roja y triste al mismo tiempo, también me acuerdo de cómo me creía la historia de que Aguascalientes iba a desaparecer. Todavía cuando pienso en eso, se me pone la piel chinita, me gusta estar aquí y estar aquí con todos los que están conmigo, por lo que estoy segura que mi reacción sería mucho más parecida a la de Claire que a la tranquilidad y resignación de Justine, aunque igual no se pueda hacer nada.
La tercera vez que vi Melancholia, jaja, no, no ha habido tercera, pero como me gustaría poder verla en una pantalla de cine. En fin, cambiando a temas más alegres, mañana voy a hacer enchiladas de mole, pasé al super a comprar todo lo que necesitaba, me equivoqué. Compré muslo y pierna en lugar de pechuga. 

Tic-tic-tic-tic.


"Time is an illusion. Lunchtime doublty so."
-Douglas Adams.

Desde que me compré mi reloj con manecillas, ahora escucho como pasa cada segundo. (Ya es marzo.)

domingo, 12 de febrero de 2012

The arrival of spring.



Yo no sabía nada de David Hockney hasta hace apenas un mes que empecé a verlo en todos lados por su exposición que está ahorita en la Royal Academy, A Bigger Picture. Así que siguiendo los consejos de A, reservamos nuestro boleto para ir a verla el viernes. J iba con nosotras confiado en que iba a poder entrar con su tarjeta de prensa y sin necesidad de reservar, no pudo, se fue a la National Portrait Gallery y quedamos de vernos para comer.
Mientras tanto A y yo hacíamos tiempo en la tienda del museo esperando a que fueran las 12:25 para poder entrar. Estaba tan lleno como el cualquier primer día de rebajas de Massimo Dutti, para poder llegar a las postales tenías que pelear por ellas.
Por fin entramos, y desde la primera sala los colores de los paisajes te empiezan a hipnotizar, árboles azules, caminos morados y troncos rosa fosforescente y aún así se ve tan familiar. Pero no solo son los colores los que atraen, si no el verte sumergido en salas llenas de cuadros, miles, parece como si no pudiera dejar de pintar. Tiene 75 años, pero todos los cuadros de la exposición son de finales de los 90s hasta el 2011. Es fácil darse cuenta que lo que parece que quiere hacer es tratar de capturar lo más frecuente como va cambiando a través del tiempo el mismo lugar, según a hora del día o la época del año, como van cambiando los colores y el mismo paisaje puede parecer otro. Sin embargo supongo que pintar requiere su tiempo, así que de pronto descubrió el iPad, y ahí es cuando entras a una sala en la que de los techos tan altos sientes que te haces chiquito, llena de cuadros uno por cada día del año de enero a Mayo de 2011, se llama The arrival of Spring 2011, los cuadros son todos hechos en el iPad lo que le permitió poder ser aún más rápido de lo que ya era pintando y así poder lograr capturar los cambios del mismo lugar con mayor frecuencia.
Mientras estábamos en la tienda, A dijo que le daba risa que vendieran pinturas y acuarelas en las tiendas de los museos, que seguro salías de ver alguna exhibición llena de cuadros y entonces todo inspirado lo primero que piensas es : “ Quiero aprender a pintar, necesito comprarme un kit de acuarelas”, cuando salimos de la exhibición A dijo: “Ves, necesito un iPad”. Solo las herramientas van cambiando, el efecto es el mismo.
Salimos y nos comimos como medio kilo de cordero en un restaurante de comida libanesa, estaba delicioso. Fue nuestro segundo viernes de paseo en Londres y la verdad es que cada vez nos salen mejor. Gané dos libras por tomar una foto. 

domingo, 29 de enero de 2012

La incómoda Zona de Confort



Ya estoy de regreso, aquí (y también aquí), aunque ya casi son dos semanas que regresé hasta ahora me vuelvo a sentir como local.

Me encantó poder ir a México en diciembre, más porque no me lo esperaba y tuve una de las mejores navidades desde hace varios años, con mi familia y con mis amigos. Todos estábamos dispersos, cada quien en su parte del mundo, y llegamos a encontrarnos por un par de horas, fue un muy buen año. Al menos para mi. Desayuné chilaquiles lo más que pude.

Lo que más miedo (por llamarlo de alguna manera) me daba de regresar era el invierno, no tanto por el frío si no por la falta de luz y sus días que se terminan antes de las cuatro de la tarde. No fue tan grave, además a partir de ahora cada día tenemos 3 minutos más de luz, ósea, todo solo puede mejorar.

No entiendo muy bien la forma en la que está organizado el programa aquí, ya que aunque se supone que tenemos un mes de “vacaciones”, en realidad lo que tienes que hacer es estudiar para tus exámenes finales de las materias que acabas de llegar y hacer tus ensayos, cosa que no hice en México, mis libros y apuntes solo fueron de paseo. Por lo tanto cuando regresé tenía un trabajo que entregar y un examen final y además de todo eso ya teníamos nuevas materias con sus tareas y toda la cosa. Los primeros días no logré hacer nada, al tercer día deshice mi maleta y al cuarto empecé a trabajar. Pero las primeras dos semanas estaban rodeadas de esa nube de estrés por estudiar y terminar los trabajos.

Finalmente el jueves terminó todo, regresé a mi cuarto como a las dos de la tarde, me preparé algo de comer, me puse la piyama, y me acosté a terminar de leer The Discomfort Zone, el libro autobiográfico de Jonathan Franzen que J me prestó mientras estuve en su casa en Londres. L tenía razón cuando le platiqué que lo estaba leyendo, el libro es cursi, pero ahora entiendo de donde salió toda esa sátira de The Corrections, y ahora hasta me gusta más.

En The Discomfrot Zone, Franzen describe su adolescencia en la cual (como la mayría) su único miedo era no pertenecer al grupo cool, o a mas bien ser de los no cool (sí a esos a los que les hacen el ahora famosos bullying). Lo que más me gustó es una parte en la que dice que la adolescencia se disfrutaría más si no fueras tan conciente de lo que estás haciendo o de lo que te está pasando, pero el problema es que lo eres y mucho. Quisieras pensar que todos esos “grandes” problemas por los que estás pasando, en realidad son insignificantes, y que la verdadera historia, tu verdadera historia a penas está por comenzar, lo mejor está por venir. Pero, ¿cuándo empieza?, lo único que es seguro es que al final todos nos morimos.


Yo no sé en que parte de mi historia vaya, ni que tan largo sea el capítulo en el que voy,  pero vaya que me está gustando. Fue un muy buen fin de semana, el viernes después de mi clase de las 9 de la mañana me fui con A a Londres, llegamos a la Whitechapel, después comimos una deliciosa comida en un lugar que se llama St. John (creo que eso fue lo mejor), y después de dos horas de saborear hasta la última cucharada de mousse de miel, nos fuimos a la otra galería. Tomamos una copa de vino, A se fue al ballet y yo fui con C a ver The Artist, a las 11:02 tomamos el tren de regreso a nuestro pueblo, en menos de una hora ya estábamos de regreso.

Sobre la zona de confort, es muy fácil quedarte atrapado, y lo pero es que ni siquiera estás cómodo ahí. Así me sentía los últimos días en HSBC, sin saber bien lo que quería. Yo ya empecé a moverme, regresé aquí y ya empiezo a trabajar en mi propuesta de tesis.


Les dejo un poco de las hojas que fui doblando mientras lo leía. 


You get a haircut
Ordinary people laugh
Do friends? No they don’t.

…I no longer felt like potential Social Death.

Centrally Located.

Kortenhof was the son of a lawyer, and he had a lawyery directness and a perpetual crocodile smile that make him fun company, if a little scary.

One continuous round of pleasure.

We were old enough not to be ashamed of playing like kids, young enough to still become engrossed with it.

It was just as Tolkien and C. S. Lewis had promised: there really was another world.

Unusual thing could happen when nobody was looking.

Adolescence is best enjoyed without self consciousness, but self consciousness, unfortunately, it its leading symptom.  Even when something important happens to you, even when your heart’s getting crushed or exalted, even when you’re absorbed in building the foundations of a personality, there comes this moments when you are aware that what’s happening is not the real story. Unless you actually die, the real story is sill ahead you.

But when does the real story start? …

The double bind, the problem of consciousness mixed with nothingness never goes away. You never stop waiting for the real story to start, because the only real story, in the end, is that you die.

But this time,  it will be written.

That’s the great thing about fog, you can see whatever you want.

And when the picture taking finally came to feel just too pointless, I took mental pictures.

lunes, 2 de enero de 2012

De aquí soy.

Y me encanta.