
Ahora dejo algunas de las hojas que fui doblando.
Detenerse en un lugar, esperar a una presa, consumir su vida, morirse y disecarse.
Me muevo, luego existo.
Las matemáticas son como una corriente de agua. Existen diversas teorías complicadas, pero la lógica básica es muy sencilla. De igual modo que el agua fluye desde un lugar elevado hacia otro más bajo tomando la distancia más corta, solo hay una corriente matemática.
Quizá había asentido con la cabeza antes de colgar. Pero, por desgracia, en la mayoría de los casos el lenguaje corporal resultaba ineficaz a través del teléfono. No sé qué va a ocurrir en el futuro. En este mundo, el viento puede cambiar de rumbo de un momento a otro. De momento, el viento parecía soplar a su favor. Necesitaba estar siempre preparado. Como los huérfanos de las novelas de Dickens. No soy yo la que está enloqueciendo, es el mundo.
Personas que dominen la técnica de patear testículos como Aomame, seguro se pueden contar con los dedos de la mano.
Cuando huía al mundo de las fórmulas matemáticas, podía escapar de esa fastidiosa jaula que era la realidad.
El mundo avanza a su capricho a mis espaldas. Es como si estuviera jugando a que, en cuanto yo cierro los ojos, todo se mueve.
A veces, su mirada era más elocuente que sus palabras. Al menos transmitía frases más largas.
Porque, en ciertos casos, el tiempo es muy valioso. El simple hecho de llevar la cuenta tiene un significado importante.
Un día el futuro también se hace presente. Y pronto será pasado.
Fue Chéjov quien dijo:” un escritor no es quien resuelve problemas, sino quien los plantea”.
El tiempo transcurre de manera irregular.
Si tuvieran que aceptar el tiempo vivido de forma uniforme y secuencial, sus mentes no podrían soportarlo.
Tenía muchas preguntas, pero por más que las formulara no obtendría respuesta.
Por fin ha comenzado la hora de los fantasmas.
No es intuición, sino simple y modesta experiencia.
Tan solo es que camino alejándome de carreteras amplias.
El asunto no divertido pero, paradójicamente, un tanto gracioso.
Pero algo soñarás. No hay nadie que no sueñe. Con tus palabras ofenderías al señor Freud.
-¿Tiene usted miedo a morir?
- Comparado con el miedo que tengo a vivir siendo yo misma, no.
Pero esto no es una historia, sino el mundo real.
Sé que es agobiante, pero tendrá que esperar, siempre alerta.
El mundo se mueve más a base de trueques que de dinero.
Yo no vivo en un mundo de ficción. Éste es un mundo real, lleno de descosidos, inconsistencias y anticlímax.
Aquel era el lugar en el que debía perderse.
Si no lo entiendes sin que te lo explique, quiere decir que no lo entenderás por más que te lo explique.
Lo que la gente necesita es una historia hermosa y amena que les haga sentir que su existencia es, al menos, un poco relevante.
Nunca se sabe que va a ocurrir en esta vida incierta. Más vale ser previsor y siempre tener pijamas limpias.
Ella no respondía preguntas que no necesitaban respuesta.
Así era su naturaleza. Y lo comprobó. Fin. La demostración había terminado. Q.E.D.
Y como decía Antón Chéjov, cuando en una historia aparece una pistola, ésta debe ser disparada.



